lunes, 21 de septiembre de 2026

Kevin can f**k himself, o el doble filo de la empatía

¡Muy buenas!

Ya tenía ganas de volver por aquí, pero he estado tan ocupada últimamente que apenas he tenido tiempo ni de leer (no por nada de curro remunerado, por si os lo estáis preguntando). En verdad, tengo una entrada a medio escribir sobre otro tema, pero me apetecía más hablaros de esta serie, que además es bastante desconocida y a mí me parece una joyita. Recordad, no es una reseña como tal sino más bien la excusa para ponerme a hablar de lo que a mí me ha despertado.


Título Original: Kevin can f**k Himself
Títulos alternativos: ¡Que te den, Kevin! (creo que se llegó a llamar así en español)
Idea Original: Valerie Armstrong
Año: 2021-2022
Cadena original: AMC
Género: Comedia negra, mezcla entre sitcom y thriller
Episodios: 26 (la T1 disponible en suscripción en Amazon Prime Video, para la T2 hay que suscribirse a AMC+, pero podéis hacer la trampita de maratonearla en el periodo de prueba gratis)


SINOPSIS: ¿Qué pasaría si la mujer del típico protagonista graciosillo de sitcom se cansara de ser el saco de boxeo de sus bromas de cuñado y decidiera poner fin a su situación?



Uno de mis pasatiempos favoritos es la arqueología de series porque es cada vez es más fácil que auténticas joyitas queden sepultadas en la avalancha de estrenos en streaming (esto se está pareciendo al tipo de introducciones que hacía en la web que no debe ser nombrada, ya paro). En fin, que por una opinión que leí por ahí y por intuición acabé viendo 'Kevin can fuck himself' (ya me he cansado de los asteriscos) y no sabéis cuánto me alegré de haber retenido la recomendación en mi memoria.

Antes de divagar, necesito remarcar lo alucinante que me parece a nivel narración audiovisual, ya que nos cuentan la historia de distinta forma en función de la trama en la que se centra: cuando Kevin aparece, tenemos estética y tono de sitcom, con puesta en escena al estilo de estas comedias (multicámara, escenario sobreiluminado e incluso risas enlatadas), mientras que la parte en la que Allison conspira para salir de esa situación se acerca más al thriller (con un color de imagen más oscuro e interpretaciones menos histriónicas). Podría no funcionar, sin embargo, el tono fluye y ambas partes consiguen brillar con luz propia y mantenerte interesada durante sus dos temporadas.

(Tod@s conocemos algún Kevin y hemos tenido que sufrirlo)

A nivel temático, me interesa especialmente el punto de partida de la serie, que nos presenta el día a día de Allison y Kevin, siendo él el típico personaje casposo de las sitcoms que hace bromas de mal gusto pese a que nos lo presentan como alguien gracioso. Si bien la situación nos resulta familiar, creo que la primera reacción es la de pensar que pobre de su mujer por tener que aguantar a alguien así.

Eso es algo con lo que la serie ya cuenta: la situación es la misma que en cualquier sitcom de los 90-principios de los 2000, pero el público no. Curiosamente, esto me hizo acordarme de un pensamiento recurrente que tenía cuando era pequeña y veía las típicas series como 'Escenas de matrimonio', en las que no faltaban los insultos las bromas a costa de que si las mujeres eran unas histéricas o si debían dar gracias de que su marido aún quisiera estar con ellas pasada cierta edad porque, claro, su físico ya no es lo que era (por decirlo suavemente).

No voy a ir de adelantada a mi tiempo porque me reía con muchas de esas bromas, eso sí, toda esa amalgama de comentarios zafios normalizados a veces se resquebrajaba en mi cabeza de niña y dejaba entrar una brizna de duda: "¿No les molesta que las insulten? ¿No les duele que se metan con su apariencia? ¿Si se supone que su marido la quiere, por qué parece que tratar con ella sea un suplicio?". Mi yo de 9 años no tenía palabras para describir eso, pero más adelante aprendería que estaba sintiendo empatía. 

(El mood de "Socorro, sáquenme de aquí")

Por mucho que haya gente a día de hoy que quiera hacernos retroceder a la época de chistes sobre la parienta, mucho me temo que la empatía ha hecho mella en nuestra concepción del mundo y cada vez resulta más difícil anularla, al menos a la hora de experimentar la ficción (luego ya, en la vida real parece que a muchas personas juegan sus cartas para ignorarla).

Empatizar con el dolor de otra persona, saber que nuestro comportamiento puede herir a otras... En Allison está muy bien representado ese despertar porque cambia toda su perspectiva en el momento en que empieza a plantearse qué sentido sacrificar todo lo que ella es y lo que quiere para elevar la autoestima de otra persona. Como comentaba con una amiga hace poco sobre esas bromas que terminan no siéndolo: ¿por qué llamarlo humor cuando solo una de las dos personas se ríe?

La serie plantea una solución extrema a ese problema y lo mejor es que mete incluso más matices cuando Allison ve que ella misma acaba teniendo un comportamiento muy egoísta con Patty, su nueva y única amiga, al arrastrarla a sus planes enrevesados. Porque, claro que tiene derecho a poner fin a esa situación que la está haciendo sufrir, pero por el camino se ha olvidado de que el resto de gente también tiene su vida y sus problemas, y no es justo pedirles que sacrifiquen tanto por ti.

(Allison y Patty, una amistad inesperada... y turbulenta)

Ese es uno de los puntos que más me ha calado de la serie, ese doble filo por el que puedes reconocer ante ti que eres merecedora de empatía y que no tienes por qué tragar siempre, no obstante, tú también tienes que hacer el esfuerzo de ponerte en el lugar de los demás, incluso cuando ello implica darte cuenta de que la que está siendo egocéntrica eres tú y estás pasando por alto las necesidades ajenas.

En fin, supongo que por eso están volviendo con tanta fuerza los discursos de odio, porque ponerte en el lugar de los demás muchas veces nos devuelve una imagen de nosotr@s mism@s que no es todo lo bonita que nos gustaría, e implica un esfuerzo de autocrítica y por entender realidades diferentes a la nuestra. No sé si me atrevo a albergar esperanzas, pero ojalá nunca volvamos a ese mundo en el que esté bien visto que los Kevin de la vida se vayan de rositas a costa de pisotear a quien decían querer.


PD: Si bien la temporada 2 me pareció que tenía algunos momentos redundantes, el último episodio me pareció uno de los mejores finales de serie que he visto este año (y no digo en mi vida porque luego la gente se monta unas expectativas que no se corresponden, pero... ahí, ahí). 

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